Paisaje bucólico

10 11 2009

-Cuando escriba mi autobiografía, ésta va a ser una buena página -le dice Enriqueta a Fellini.

Liniers

Mirá el original.





Las vueltas de la vida

3 11 2009

-A veces estás arriba -le dice el duende del bonete a rayas ocre y blanco al duende del bonete a rayas colorada y blanca.

-A veces estás abajo -le dice el primero al segundo.

-Y otras veces -hace una pausa el duende del bonete a rayas ocre y blanco, ambos sujetan sus bonetes y continúa-: Otras veces se pone interesante.

Como siempre, mirá el original.





“Slow dancing”

24 10 2009




Nuevo mundo

20 10 2009

Los ojos de la chica de pelo corto se posan sobre las lucecitas vacilantes de cierto verano urbano en algún lugar, en ningún lugar; anhelantes, ellos buscan las orillas del atardecer, allí donde los recuerdos y el infinito se juntan. Suspira, suspira hondo: quiere acordarse de todo, aunque el todo sea olvido. Golpean a la puerta. Ya es hora. Suspira otra vez. Cierra el cuadernito de notas, se mira al espejo y sale. Adónde va? Y con quién? En la semipenumbra de la estancia, me quedo. La soledad y el vacío estremecen, conmueven: enciendo la luz del escritorio. Mis manos acarician la áspera textura de la tapa del  diario de viaje y lo abro. Transito de memoria el paisaje de ecos y silencios y más silencios que anidan detrás de una sucesión casi perfecta de palabras en pausa (tal vez) hasta que ese final inesperado sale a mi encuentro (el frío de su presencia me alcanza una vez más). Resignada, ando y desando el blanco de las últimas hojas y busco. Qué busco? Algo. Un mensaje en cache, un nombre o una pista que me lleve hasta aquel verano, en algún lugar, en ningún lugar, pero nada, no encuentro nada. Qué pasó después? Evidentemente, volviste; volviste a los tuyos: si no hubieras vuelto, hoy, no lo tendría en mis manos. Aún así, desde el silencio de las últimas páginas, intuyo susurros, abrazos y adioses. Aun así, insisto, desde el silencio de las últimas páginas imagino un barco surcando las olas de un océano apesadumbrado rumbo al nuevo mundo.

1922

1922





Intermezzo

15 10 2009





De líneas y trazos

17 09 2009

Te conté que acabo de cruzar una línea que trazo fina sobre un pendiente que me tuvo en vilo, pendiendo de un hilo, a lo largo de casi dos meses? Cómo que no te dije nada? Se me pasó, evidentemente. Te cuento: acabo de trazar una línea imaginaria, inequívoca, en el mapa de lo cotidiano, una que le pone fin a una serie de idas y venidas, cuentos y descuentos, horas robadas y lunas cautivas; una línea audaz que le pone fin a esperas en pausa y fines en tregua. Acabo de poner un pie al otro lado de la orilla y avanzo, sin temor, y escribo y respiro, respiro hondo: la siento cerca, muy cerca, en el umbral del 21, y ella aletea, sutil, cerca, muy cerca mío. Suspiro y escribo y espero…





Oh! Love

11 09 2009

“A poet never takes notes. You never take notes in a love affair.”

Robert Frost





La palabra según Dickinson

7 09 2009

1212 (Emily Dickinson)

Una palabra muere
cuando se dice,
algunos dicen.

Digo que sólo
su vida inicia
en ese día.

Mirá el original.





El silencio de Emily

6 09 2009

1251 (Emily Dickinson)

El Silencio es todo lo que tememos.
La Voz es el Rescate,
Pero el Silencio es el Infinito,
Y él no tiene rostro.

Mirá el original.





La desconocida

24 08 2009

Ligeros, cortitos pero resueltos eran los pasos de la mujer de piernas largas enfundadas en medias negras compactas, zapatos negros taco alto, abrigo negro, apenas por debajo de la rodilla, bufanda rústica multicolor, melena suelta, muy suelta, abundante, algo corta y blanca (ni una gota de tintura). Así, urbana, elegante, guitarra en mano, la mujer de unos setenta y algo cruzaba la calle y se alejaba rápidamente por una angosta vereda aquella fría mañana de julio (la última). Yo que iba editando in mente la agenda del día vi cómo de pronto se instalaba, cómoda, a mi lado:

-No bajaba por San Juan? Acabo de cruzarla -musité sorprendida.

-Me enganché con la guitarra… -se acomodó el abrigo con movimientos rápidos y seguros.

La ayudé a cerrar el estuche de la guitarra. Luego miré hacia la esquina por donde había (supuestamente) desaparecido un par de segundos atrás y agregué:

-Me pareció que usted iba para el otro lado…

-Estoy yendo a lo de una amiga. Tenemos ensayo -dijo la mujer de negro.

Palabra va, palabra viene, la desconocida terminó hablándome de tertulias y canciones; de los que están; de los que ya no están; de nietos; de cuentas pendientes; de la vida que nos alcanza, que se nos escapa, que se va, que vuelve, que no se cansa de darnos nuevas oportunidades, entre otras cosas.

-Hace poco escribí algo sobre pendientes y segundas oportunidades… -comenté al pasar mientras guardaba el celular en mi bolso.

-Dónde? -quiso saber.

-Aquí -le mostré el post en cuestión.

La mujer de la guitarra lo leyó de un sopetón; me miró por encima de la montura negra de sus anteojos y me dijo señalando la fecha:

-Y cómo te fue?

-Bien, muy bien. Gracias.

Se acomodó los lentes y continuó hojeando el blog: por momentos sonreía, otros se mostraba pensativa o mascullaba. Su interés (casi mágico) por este pequeño sitio en la web 2.0. me intrigaba tanto que repasaba las publicaciones una vez y otra vez y otra más sin encontrar nada especial en Oh! (Un entrañable pasatiempo, eso era todo lo que veía).

-Mm… -gruñó absorta en la lectura de una nueva entrada-. Y esta otra? Deberías seguir… Darle vueltas…

-No se le está haciendo un poco tarde? -pregunté preocupada por su ensayo-. Perdón, no la escuché. Darle vueltas a quién…?

-Deberías terminar lo que empezaste… -se dirigió en tono de reproche parecido al de una maestra de grado.

-Terminar un post? Cuál? -pregunté extrañada mientras buscaba el celular en mi bolso.

Una nueva llamada interrumpía nuestra conversación tan bizarra como fantástica.

-Este -señaló un post en archivo.

Me disculpé y atendí: que ya voy; en 10 minutos estoy ahí; no, no te preocupés: sí, lo mandé; temprano; a las 11:00; OK; nos vemos. Corté. Desconcertada, miré a mi alrededor: la desconocida, la que me reprendía por haber descuidado eso que parecía el principio de una saga, no estaba más a mi lado, había desaparecido. Totalmente? No del todo, pues me pareció escuchar a mis espaldas sus pasos chiquitos y enérgicos esfumarse en lontananza, entre los autos y la gente de una calle serena que se desperezaba lentamente aquella fría mañana de julio (la última).

-Cuál era…? -lamenté no haber podido ver el post que (supuestamente) debía continuar.

Igual, creo saber cuál era la historia elegida por la desconocida: será cuestión de buscarle la vuelta, de repensarla… O no sería mejor dejarla ahí, libre como el viento, como hasta ahora? En una de esas, algún día, ella despierte y me busque. En una de esas…